“Con ustedes se puede avanzar ¡gracias por estar!”

En la esquina de la calle Roma y Milán, empiezan a llegar los distintos integrantes de las comunidades otomies, se le ha convocado para la asamblea mensual, el tema principal sigue siendo el mismo: cuándo se va a solucionar el tema de su vivienda. Otro de los temas recurrente han sido los roces entre el campamento otomí y los vecinos, y es que cuando la excepción se hace regla los problemas empiezan aflorar. Cosas que la mayoría damos por sentado, como comida, baño, lavar ropa, cama, esparcimiento, etcétera en un campamento son dificultades de todos los días. La ropa colgada en la calle, molesta a los vecinos y negocios que se ven afectados por que los clientes no se acercan.


Una madre de familia alza la voz y expone un problema que tuvo con la administradora de un museo cercano: al ver que una caja que usaban de basurero estaba afuera de su museo, en un acto de desesperación tomó la caja y tiró toda la basura en la calle del campamento. Este tipo de episodios son vistos como violencia y discriminación por la comunidad otomí. La madre concluye:
“Si tuviéramos una casa a donde vivir no estaríamos en la calle”

Ante la asamblea las estudiantes de pedagogía de la Ibero preguntan cuál ha sido la postura del nuevo gobierno ante su situación, la respuesta es desalentadora. Ha habido poco diálogo con la delegación y el nuevo gobierno reinicio de cero las negociaciones. A un año y medio del sismo, la vida en las calles de la comunidad otomí va para largo… mientras la situación se hace más difícil día a día. Ante una situación tan adversa, el proyecto educativo autónomo otomí toma una relevancia mayor, el papel que las estudiante de la ibero están desempeñado ha sido una muestra de afecto hacia la comunidad, las clases de Lectura Compartida con las niñas y niños han sido una iniciativa de construcción de paz social en un contexto nacional de violencia extrema.

En reflexión a casi un año de que comenzó el proyecto educativo, la asamblea reconoce el valor del proyecto. Un padre de familia menciona: “no queremos dejar la escuelita, mis hijos e hijas han avanzando”. Por otro lado Diego Bautista, líder social que acompaña el proceso de recuperación de vivienda, dice: “la comunidad y los niños son como una semilla, son ellos los que han aprovechado el proyecto”.

En medio de la asamblea Natalia Serna y Paloma Namur, estudiantes de pedagogía, llegan con los materiales didácticos que se compraron con las donaciones en Impulsa Ibero. Luz María Moreno, coordinadora del proyecto, encabeza la entrega del material educativo que por acuerdo de la asamblea será dividido equitativamente entre las tres comunidades. Cada integrante de la asamblea agradece el esfuerzo y el empeño de las estudiantes de la ibero, de Luz María Moreno, de Elisa Gutiérrez, de Impulsa Ibero y de la Universidad Iberoamericana por haber cumplido con su palabra y mostrar su compromiso.  Filiberto, vocero de la comunidad ante el Congreso Nacional Indígena cierra diciendo: “muchas gracias, con ustedes se puede avanzar ¡gracias por estar!”

Por Eduardo Velasco
@lalo777