De cómo entré a ¡Si quieres puedes!

Unos minutos antes de la media noche, comienzo a preocuparme.

¿Y si no me dan la beca? ¿Y si me dan menos del 80%?

El reloj marca las 23:57, lo cual quiere decir que podré saber mi resultado en tan sólo 180 segundos. Pero avanzan tan lento…

Mamá me llama a cenar y no le contesto. También, a gritos, me da un pequeño recordatorio de los deberes en casa que no he hecho: barrer la sala, tender la ropa, lavar los trastes del día.

“Mi hermano no ha hecho nada desde ayer”, pienso, “y yo llevo todo el día haciendo tarea”. Pero no digo nada. Tal vez por costumbre. Tal vez por resignación.

Guardo por última vez el documento del proyecto que por fin terminé, después de dos semanas de trabajar sin descanso. Creo que me quedó bastante bien, a pesar de que esta última semana he estado un poco más cansada de lo normal, debido a que, a petición de mamá, he tenido que ahorrar lo de los pasajes hacia la escuela y me he ido en bicicleta, para completar lo de la luz.

23:58.

A propósito de esto, mamá no está muy contenta con que no haya hecho el examen para la UNAM, justo por el problema del dinero. Y hasta eso, creo que la entiendo. Supongo que debe ser un tanto aparatoso escuchar que tu hija quiere estudiar en la Ibero y no tener ni para pagar la luz.

“Sí sabes que estás aplicando para una escuela de pura gente de dinero, ¿verdad?”, me cuestiona con rudeza. Yo intento explicarle que apliqué para una beca especial en la que me darán muchos beneficios. Se llama «¡Si quieres, puedes!».

“¡Necesitarías que te regalaran la carrera para poder estar ahí, niña!”. Ya lo sé. “Pues parece que no lo sabes. ¿Y si el tipo que vino a hacer el estudio socioeconómico te otorga menos del 100%?”. Pues me meto a trabajar y te completo. “¡No digas tonterías, niña! Si no te dan el cien, no entras y se acabó”.

Aún estoy pensando en cómo convencerla para que me deje trabajar y apoyarla, pero ya ni sé por dónde abordarla. Supongo que ella no hubiera querido que las cosas fueran así. Supongo que ella hubiera preferido verme desahogada de este tipo de presiones. Supongo que ella quería que mi única preocupación fuera enfocarme en mis estudios. Pero las cosas no son así.

Papá nos dejó hace mucho. Mi hermano no aporta nada en la casa. Y nosotras tenemos que cargar con todo. No me quejo, pero sé que mamá hubiera preferido otra cosa.

Si tan sólo tuviera cubierta la colegiatura completa…

23:59.

El examen de admisión no fue difícil, y aún así, me preparé mucho, porque no quería confiarme. Unas semanas después, me llamaron para agendar el estudio socieconómico y vinieron a la casa a los pocos días. Tomaron muchas fotos, anotaron cosas que observaron, me preguntaron por mis actividades del día, por el trabajo de mamá, gastos, ingresos, y se fueron.

Apliqué para Diseño Industrial. Y cuando fui a una visita guiada, vi el taller que tienen los alumnos para hacer sus productos. Prácticamente tienen todos los materiales que necesitan ahí, no es necesario hacer tanta inversión. ¡Tienen de todo!

Además, depositan mil pesos cada mes. Podría usarlos en mis comidas, o en materiales que me pidan para las clases. O simplemente en lo que sea necesario utilizarlos.

En verdad, creo que podría terminar mi carrera ahí. Sólo necesito la oportunidad y la beca completa…

Ya son las doce y me gana el ansia de saber.

Entro a la página en la que deben informarme si fui aceptada en el programa o no, así como el porcentaje de beca que me han otorgado.

Tecleo mi número de folio, contengo la respiración y doy “enter”.

Después de unos minutos, alguien abre la puerta de mi cuarto.

―Hija, ya duérmete, ya es bien tarde.

Sé que mamá entró, pero no la miro.

―Ya no hiciste nada de los quehaceres, pero está bien, ya lo hice yo. Pero sólo porque tienes tarea.

Sigo sin decir una palabra.

―¿Qué tienes, niña? ―pregunta con un poco de enojo y se acerca ― ¡Y ahora! ¿Por qué lloras?

Quisiera decirle, pero tengo un nudo en la garganta y me cuesta hablar.

Sí lo logré, má. Tengo mi beca del 100%. Voy a ser alumna de la Ibero. Y no tienes que preocuparte de nada.