Mudanza verde: hacia un huerto educativo

24 de enero del 2020 – Los inicios de año son momentos ideales para realizar cambios, iniciar nuevos proyectos y reflexionar sobre el futuro. La mudanza del Huerto Ibero, de la azotea del edificio S a la entrada de la puerta 5, es una excelente oportunidad para involucrarnos en proyectos de conciencia ambiental y agricultura urbana. Para ayudar con dicha labor, una decena de estudiantes se organizó para limpiar el espacio para posteriormente poder mudar las plantas a su nuevo hogar.

Este proyecto, del departamento de arquitectura, comenzó hace cuatro años como un invernadero de lechugas hidropónicas para transformarse en un jardín de flores y hortalizas en huacales de madera e hidro-macetas. Para la evolución del huerto el arq. Juan Casillas, líder del proyecto, ha trabajado de la mano con la asociación civil Cultiva Ciudad, que con su capacitación y asistencia técnica han ayudado a proyectar un espacio de producción de alimentos de manera orgánica, donde la comunidad aprenda, tome talleres e incluso distintas carreras impartan clases relacionadas con el huerto.

Generando una comunidad

La asociación estudiantil CamBio, ha sido uno de los grupos estudiantiles que más se ha involucrado en el cuidado y la reactivación del espacio. Con convocatorias como Enchúlame mi huerto, han atraído a estudiantes de distintas carreras, que han encontrado en el contacto y cuidado de las plantas un refugio del estrés escolar además, de una comunidad para compartir temas de cambio climático, reforestación urbana y sustentabilidad.

Alicia de diseño industrial, es una de las estudiantes que respondió a la convocatoria. Mientras mueve palettes, me cuenta de su interés en el diseño sustentable y su aplicación en la construcción de huertos, con su participación espera adquirir los conocimientos para la vida que quiere construir. Para ella es importante que en manchas grises, como son las ciudades, haya espacios  para volver a lo que somos: naturaleza.

Mientras, dentro del huerto, Alberto y David, egresados y docentes de la Ibero, riegan las plantas. Ellos se involucraron hace unos meses con el objetivo de diseñar un modelo de huerto hidropónico tecnificado. Apenas están en la fase de desarrollo pero ya tienen sus primeros resultados: cosecharon alrededor de 20 kg de jitomate en un espacio de 10 m2. Les gustaría poder llevar este proyecto a provincia para que los campesinos aprendan técnicas de ahorro de energía y consumo de nutrientes, así podrían mejorar su margen de ganancias.

El huerto luce bellísimo, dentro se siente una calidez que ha ayudado al florecimiento de begonias y lavandas. También han crecido lechugas, acelgas y mandarinas chinas creando un microecosistema donde pequeños visitantes como abejas, saltamontes y caracoles encuentran refugio. Renata Rovelo, asistente de investigación del proyecto de Huerto Ibero, junto con el INIAT quiere romper con la idea de que los huertos urbanos son decorativos o que no sirven. Está convencida que una área verde productiva y urbana puede tener un impacto positivo. El nuevo huerto será un espacio para el desarrollo de nuevas tecnologías que puedan responder a problemáticas como la necesidad alimentaria y el cambio climático.

El proyecto ha logrado ser un espacio productivo, educativo, de investigación y encuentro comunitario. Cada vez más personas se están involucrando, Renata nos comparte que están creando la red jesuita de huertos universitarios:  “Estamos trabajando paralelamente con el ITESO y próximamente, con las Ibero Puebla, Torreón y León”. Si también te preocupa la devastación ambiental y te gustaría cambiar la manera de relacionarte con el medio ambiente, escribe a huertourbano@ibero.mx o ponte en contacto con la asociación estudiantil CamBio.